Cuidar el Sistema Linfático


sistema_linfatico_main     La finalidad del sistema linfático es limpiar el organismo librándonos de virus y  toxinas. Se trata de una estructura formada por vasos linfáticos, nódulos  y órganos capaces de combatir infecciones. En ocasiones este sistema se debilita y por ello es importante saber cómo depurarlo y rejuvenecerlo.

     Los vasos linfáticos se encargan de llevar la linfa que se origina a nivel de los tejidos hacia el sistema venoso y la reincorpora a la circulación sanguínea. Estos vasos se encuentran presentes en prácticamente todo el organismo.

     La linfa es un líquido de color ligeramente amarillento formado en su mayor proporción (90%) por agua. Asimismo, está constituida por proteínas que desde el torrente circulatorio han pasado a los tejidos, grasas, restos de células muertas, de bacterias, de células malignas (en el caso de un cáncer) y de células presentes en la sangre como linfocitos. La linfa se depura y es filtrada por los nódulos linfáticos antes de retornar a la circulación general. En todo el organismo se forman de 1 a 2 litros de linfa.

     Los ganglios o nódulos linfáticos se sitúan a lo largo de todo el organismo, siendo especialmente abundantes en cuello, axilas e ingles. Poseen una forma variable (redondeado, alargado o con forma de habichuela) y un tamaño que oscila entre 0,5 y 1cm, pudiendo  aumentar debido a procesos infecciosos o tumorales. Estos ganglios constituyen una parte fundamental del sistema linfático ya que poseen funciones importantes en la defensa del organismo (inmunidad).

     Otros órganos linfáticos son: la médula ósea, las amígdalas, la glándula  timo y el bazo.

     Algunos de los síntomas más frecuentes que pueden hacer pensar en un sistema linfático lento son: Incapacidad para luchar contra las infecciones y las enfermedades, o tener enfermedades recurrentes. Fatiga persistente que no mejora con el sueño y descanso adecuados. Persistente hinchazón de los ganglios linfáticos (tome en cuenta que la persistencia de nódulos linfáticos inflamados puede indicar enfermedades graves como linfoma, leucemia o enfermedades auto-inmunes, por lo que es recomendable visitar a un médico si tiene este síntoma). Hinchazón del bazo. La mala circulación sanguínea. Picazón en el cuerpo que no está relacionada con una condición de la piel, o piel seca. Sudoración excesiva. Alta presión arterial. Alergias y sinusitis persistentes.

     Hay diferentes maneras para descongestionar el sistema linfático, entre ellas la más sencilla y eficiente es andar a paso ligero preferiblemente por la montaña o espacios limpios, puesto que la actividad y contracción muscular favorece el bombeo del  líquido linfático. Otra forma de depurar nuestro sistema linfático es beber mucha agua, al menos 2 litros por día. Algunos zumos naturales también nos pueden ayudar como la granada, el limón, pepinos, melón, uva, alfalfa, apio, zanahorias y remolacha. Cuidar la alimentación también es fundamental, evitando harinas y azúcar refinado, y por supuesto toda la comida rápida e industrial. Algunas plantas beneficiosas que puedes tomar en infusión son Bardana, Sauco, Ortiga, Diente de león, Hisopo, Aloe Vera y Zarzaparrilla.

     Otra opción es utilizar la Kinesiología para depurar el sistema linfático con técnicas específicas diseñadas para ello, y averiguar mediante el test, qué alimentos refuerzan y cuáles hay que eliminar de la dieta, qué  plantas  o suplementos serán más adecuados para cada persona, ya que cada cuerpo tiene unas características, una forma de metabolizar y por supuesto una historia que contar detrás de los síntomas.

Olga Lava