Los efectos de una sesión


     La mayoría de las personas encuentran muy relajante el tratamiento kinesiológico, e incluso hay algunas que tras de cada sesión experimenten una agradable sensación de ligereza y se sienten además, más “claras”.

    Sin embargo, el hecho de que entren en juego tratamientos intensos y de gran alcance puede ocasionar importantes cambios de energía, lo que puede resultar en sensaciones pasajeras de cansancio o somnolencia, o en cualquier otro síntoma de este tipo; aunque, eso sí, siempre de carácter leve. En realidad esto es una buena señal porque indica que tu cuerpo está inmerso en un proceso de sanación, por lo que estos ligeros trastornos nunca deben ser motivo de preocupación.

     Lo mejor para neutralizar estas pequeñas anomalías es descansar o dormir. Incluso cuando los cambios de energía ocurren en el preciso momento en que se está aplicando el tratamiento, los efectos sanadores pueden durar días, semanas o incluso meses después.

     El cuerpo tiene la propiedad innata de sanarse a si mismo y lo hace de una manera completamente natural. Con lo cual el kinesiólogo es un mero acompañante en el proceso, un facilitador.

    La kinesiología, al equilibrar todos los aspectos de la persona –el estructural, el químico y el mental- lo que hace es colocar al cuerpo en una condición óptima para que se sane a sí mismo. Ahora bien, el tiempo que esto lleve dependerá, por supuesto, de cada individuo.

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     Duración del tratamiento

     Al ser la kinesiología un sistema en extremo efectiva, no es generalmente necesario asistir a muchas sesiones para experimentar una mejoría. De todos modos, entra dentro de lo razonable no esperar una notable mejoría hasta por lo menos la tercera sesión.

     En realidad, las correcciones son instantáneas; lo que ocurre es que tiene que pasar algún tiempo antes de que notes los resultados del cambio.

     ¿Cuánto tiempo suele durar la mejoría alcanzada?

    Dura hasta que algún factor estresante haga que reaparezca el desequilibrio. La tarea del kinesiólogo en este caso, será descubrir los factores estresantes y reeducar al cuerpo de forma que acepte un nuevo estado de equilibrio.

     Sin embargo la kinesiología no es una varita mágica; así que hay que distinguir entre problemas a corto plazo que podrían ser tratados en un par de sesiones y problemas crónicos que requieren un tratamiento más largo.

    La sanación es un proceso progresivo cuya culminación puede ser cosa de días, semanas o incluso meses.

     Mantenimiento

     No tienes que esperar a sentirte mal para una equilibración de energía.

    La mayoría de la gente que está  familiarizada con la kinesiología, sabe esto. Igual que hacemos revisiones periódicas al dentista o al médico de cabecera, también acuden a una sesión de kinesiología –a modo de medida preventiva o de mantenimiento- para una equilibración de energía.

     Duración de una sesión: Aproximadamente una hora y media.