Historia del Yoga


medita1     Una leyenda india cuenta la historia de un pez que oía a escondidas al dios Shiva cuando enseñaba a la diosa Parvati, su querida esposa, los secretos del yoga. 

     El pez fue descubierto y el dios lo desterró. Cuando estaba buscando un nuevo lugar donde vivir, el pez llegó a las costas de India. Una vez en tierra, sucedió el milagro: el pez se transformó en hombre.  Los habitantes de aquel lugar lo acogieron y lo llamaron Matsyendra, el señor de los peces. Agradecido por su cálida acogida, Matsyendra les enseñó todas las posiciones del yoga, entre las cuales estaba matsyendrasana, que lleva su nombre. 

     Esta leyenda quizá pretenda explicar el origen de esta disciplina, no exactamente autóctona.

     El fin de estas enseñanzas consiste en tomar contacto con el propio cuerpo y la capacidad de cada uno de mejorarse: al igual que el pez, que al oír las enseñanzas de Shiva se convierte en hombre: el ser perfecto.

     El yoga, por tanto, se ha desarrollado de tal manera que puede considerarse uno de los seis sistemas filosóficos de India. El hecho de que durante cientos de años el secreto de esta disciplina haya permanecido en manos de unos poco, explica como ha sido posible –dada la importancia y utilidad de este método- que durante mucho tiempo el país no haya tenido el menor índice de desarrollo económico ni social.

 

     origen del yogaLos orígenes del Yoga se remontan a la prueba arqueológica más antigua encontrada, data aproximadamente del año 3.000 antes de Cristo, y se trata de sellos de piedras con figuras de posiciones yóguicas pertenecientes a las civilizaciones de los Valles del Indo y Saraswati.

     Las escrituras hindúes se encuentran entre las más antiguas del mundo y en ellas se hace referencia al Yoga. La cultura hindú y en general todo el acerbo religioso-filosófico de la India, tiene su origen en los Vedas, textos sagrados que originalmente provienen del sánscrito. Constituyen todo un acopio de sabiduría en el campo del conocimiento del ser humano a nivel físico, metafísico y puramente espiritual. Este conocimiento védico se conservó de generación en generación por tradición oral, mediante la recitación de su contenido en forma de aforismos. Fueron recogidos por escrito, por primera vez, hace unos cinco mil años.


Las primeras pruebas escritas se encuentran en las escrituras vedicas, de los cuatro
Vedas, particularmente en el Rig-veda y en el Atharva-veda, las cuales se remontan al año 2500 antes de Cristo. En occidente la parte más conocida de los Vedas son los Upanisads, tratados y poemas filosóficos y místicos que exploran la naturaleza del alma humana. Es en los Upanisads, la última parte de los vedas, (1.500 antes de Cristo) donde se encuentra la base de las enseñanzas yóguicas. Surge la filosofía vedanta sobre la realidad o conciencia absoluta.

 

     Patanjali YogaHacia el 500 antes de Cristo surgen dos grandes poemas épicos, el Ramayana de Valmiki, y el Mahabharata de Vyasa, que narran las encarnaciones de Dios. Entre la narración se tratan temas morales y filosóficos. Una parte importante del Mahabharata es el Bhagavad Gita, éste consta de dieciocho capítulos, en los que se discuten distintos aspectos del Yoga. Hacia el 500 antes de Cristo Patanjali, recopiló todo el conocimiento existente sobre el Yoga en los Yoga Sutras, texto básico reconocido unánimemente por todas las escuelas yóguicas.

 

     El yoga es un estado que solo se alcanza mediante la experiencia directa. Aún más que en la India su país de origen, cada día está más extendido en Occidente, sin duda porque el occidental, arrastrado siempre por el torbellino de los estímulos externos, no está acostumbrado a escucharse a si mismo. El yoga se está convirtiendo, cada vez más, en un sistema válido para reforzar la mente y conducirla fácilmente hacia la concentración, para relajarse, para conservar la salud psíquica y física, prevenir e incluso curar la enfermedad.

     Todos los yogas, a través de sus respectivos métodos, tienen la misma finalidad: eliminar, en quien lo practica, el conflicto interno entre naturaleza y espíritu.