Meditación


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     Nuestro intelecto está en constante actividad, tratando de resolver y coordinar, millones de cosas, relativas al propio mundo psíquico y su adecuado funcionamiento. Sumado a esto, los estímulos externos que captan nuestros sentidos y la gran variedad de información que debe procesar nuestra memoria. La mente nunca descansa, ni siquiera cuando dormimos, ya que durante ese periodo, también tenemos actividad psíquica, con lo que soñamos y lo que escuchamos del medio ambiente.

     La Meditación es un descanso para la mente. Es una oportunidad para permitir, que nuestra psiquis se pueda relajar y liberar de las tensiones, del agotamiento y el estrés.  Una vez que hemos aprendido a calmarnos, esta técnica puede servir para acceder a niveles más profundos en nuestro “Ser”, de manera directa y concreta, vivenciando aspectos sutiles que al común de las personas, les pasan desapercibidos.

     Lograr darnos cuenta de nuestra naturaleza profunda y original, directamente y sin intermediarios, es el objetivo de la meditación. Esto, trae como consecuencia inmediata: buena salud y autorrealización.

 LA POSTURA

La postura ha de ser cómoda, ya que centrar la mente se hace más difícil si hay molestia o dolor. Sobre uno o más almohadones duros (no sirven los blandos, pero una manta plegada y enrollada puede servirnos transitoriamente) colocados sobre moqueta, una manta o cualquier superficie suave se sienta uno en la postura del cuarto de loto (pie derecho sobre pantorrilla izquierda) de forma que las rodillas se apoyen firmemente en el suelo.

Kinesiologia-2     La columna vertebral recta, la pelvis hacia adelante, la cabeza alta con la nariz levemente hacia abajo .Todo esto es muy importante ya que facilita la circulación del chi o energía vital a través de la espalda, optimizando así todas las funciones vitales. La mano izquierda sobre la derecha y los pulgares tocándose, todo reposando sobre el regazo. Los hombros han de estar relajados y “caídos”. Los ojos cerrados y la lengua contra el paladar, con el rostro distendido.

     Hemos de sentirnos sólidamente sentados…como una montaña, plantados aquí y ahora, en la eternidad.

LA RESPIRACIÓN

Respiramos siempre por la nariz. La respiración en esta técnica no es espontánea sino voluntaria, lo que nos obliga a controlar el ritmo respiratorio y esto “ata” la mente al “poste” de la respiración.

Esto nos facilita el controlar la mente ya que es mucho mas fácil advertir que esta se ha descentrado cuando percibimos el cambio en el ritmo respiratorio, (que se hará mas corto y se acelerará) porque como dicen los tibetanos la mente es el jinete y la respiración el caballo, y como vaya el uno ira el otro.

CONCENTRANDO LA MENTE

Inspiramos profundamente mientras contamos hasta 4, (aprox. 4 segundos), retenemos el aire apenas 1 segundo y exhalamos contando hasta 8, (aprox. 8 segundos). Si estos tiempos son demasiado largos para tí, puedes disminuirlos inhalando en 3 y exhalando en 6, o buscar lo más adecuado para tí. Siempre teniendo en cuenta que la exhalación se hará en el doble de tiempo que la inhalación, y que la respiración será diafragmática, es decir, llevar el aire al bajo vientre, sientiendo que en la inhalación tu abdomen se hincha y expande y que al exhalar se contrae y el ombligo se mete hacia dentro.

Existe también otra forma de concentración muy efectiva que consiste en concentrar la atención en el tan-tien, también llamado punto Hara y que es un punto ubicado tres dedos y medio debajo del ombligo justo detrás de la piel. Mientras estamos sentados en la postura correcta y contamos controlando la respiración podemos visualizar un punto de luz pequeño pero muy brillante, como un sol en el punto Hara, lo visualizamos y lo sentimos focalizando en él nuestra atención.

Las técnicas respiratorias pueden efectuarse como técnicas únicas o combinarse con la concentración en el Hara, o en las fosas nasales (sintiendo el aire fresco que entra al inhalar y el aire caliente al exhalar), quedando esta decisión en manos del practicante, que haría bien en probar las diferentes posibilidades y decidir por si mismo.

Tan importante como todo esto es el no emitir juicios, con lo cual quedan descartados el bien y el mal, el deseo o el rechazo, el ¿será así? o ¿no será así?, el “que lindo es esto” y el “esto no es para mi”, etc., siempre ignorando las preferencias y sin espíritu de beneficio (esto es muy importante y la única actitud verdaderamente correcta) abandonando toda expectativa de beneficio y en completa aceptación.

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     Ante los pensamientos solo volvemos a la técnica, sin juzgarlos ni rechazarlos. Estrictamente hablando, podemos sentirnos satisfechos y nuestra meditación será efectiva conque solo consigamos volver a la técnica cada vez que nos sorprendamos pensando. Este esfuerzo no es tan grande y sus resultados vendrán indefectiblemente si lo practicamos, aunque alguna vez creamos que nuestra meditación ha sido mala porque nuestra mente se ha movido mucho.

    Dice Swami Sivananda que si una ciudad bulle al atardecer, se va calmando conforme se acerca la medianoche y se silencia en la madrugada, y que igual sucede con la mente durante la meditación.

Cuando recién nos sentamos puede que los pensamientos sean muy poderosos, pero a medida que permanezcamos sentados practicando la técnica, nuestra mente al igual que la ciudad se ira calmando, y cuando consigamos un relativo silencio de los pensamientos y las distracciones en beneficio de una mejor concentración, experimentaremos un bienestar y una calma diferentes a todo lo conocido hasta entonces, aunque el bienestar durante la meditación no es el fin último de la misma y sus beneficios mas importantes, inclasificables aunque evidentes, llegaran por si mismos a su debido tiempo.

Sin embargo, como decíamos al principio, con la mente calma o con la mente agitada la meditación es siempre beneficiosa, y por lo tanto si nos distraemos frecuentemente hemos de evitar juzgar lo que esta pasando mientras nos ocupamos de volver incansablemente a la técnica y nunca de “pelearnos” con los pensamientos, ya que el solo no pensar no es el verdadero el fin de la meditación.