Registros Akáshicos


      El adjetivo akáshico proviene de ākāśa आकाश, un término existente en el antiguo idioma sánscrito de la India, que significa “éter”, espacio o energía cósmica que penetra en todo el universo y es el peculiar vehículo que transporta el sonido, la luz, la vida.

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     Aunque existen varias definiciones para los Registros Akáshicos dependiendo del autor, algunos lo consideran un sistema inteligente y con auto-conciencia, creado por la energía del Todo para aquellos que se encuentran evolucionando en nuestro planeta. Otros consideran que es un vasto manto energético que recubre, en otro nivel frecuencial, todo nuestro planeta y lo que ocurre en él. También se asocia a una ” consciencia universal”, un campo mórfico y un macro inconsciente colectivo no sólo de todas las personas, sino de todo lo que tiene conciencia en este planeta. La mayoría coinciden en que es energía y contiene información.

     Existen dos modalidades distintas de trabajo desde los Registros Akáshicos: La Lectura y La Sanación de Bloqueos Energéticos.

 

Sanación desde los Registros Akáshicos

     En la Sanción de los Registros Akashicos podremos encontrar aquellos problemas, bloqueos o restricciones que están activos en nuestra vida o en cualquier área de la misma. Nuestro Yo Superior nos facilita la información que necesitamos para sanar estos bloqueos, ya que es el canal más claro y fiable. Así pues en la sanación podemos preguntar por áreas concretas de nuestra vida o por relaciones que no están funcionando como desearíamos, o incluso si hay algún tipo de bloqueo energético que nos está causando un dolor o enfermedad.

     Existen diversos bloqueos que pueden estar afectando a nuestro campo energético y provocando que los chakras se desequilibren y en consecuencia los órganos relacionados con ellos se resientan, o que nuestra aura tenga fisuras por donde penetraran todo tipo de densidades, entidades o parásitos.

     Estas energías densas se acoplan a los cuerpos sutiles en función de la vibración que el individuo tenga. Los clasifico en 4 grupos principales:

    1. Seres de otras dimensiones. En este grupo incluiríamos Entidades del Bajo Astral, Desencarnados, y otro tipo de seres que interfieren en la manifestación de nuestro libre albedrío y de nuestra verdadera esencia. Generalmente estas entidades se enganchan no porque quieran hacer daño sino por resonancia armónica, es decir vibran igual que nosotros, ya sea enfado, miedo o apegos o cualquier otra emoción fuerte. El hecho de tener alguna de estas entidades enganchada en nuestro cuerpo sutil provocará que nuestra energía baje pues se van a nutrir de ella.

    2. Este grupo tiene que ver con otro tipo de energía, son Ataduras, Pactos, Contratos Kármicos y otros del estilo que hayamos generado en esta vida o anteriores y que no están alineadas con nuestro bien mayor, sin embargo siguen activas. Aquí también se incluirían los trabajos de Magia Negra y Hechizos.

      3. Densidad que proviene de nuestras propias emociones o creaciones mentales, cuando entramos en estados de ira, celos, envidia, odio, etc. se genera una energía densa que puede afectarnos a nosotros creando Envolturas Energéticas, o a los demás cuando la proyectamos en otros. Aquí incluimos Patrones Mentales, Creencias, Programaciones, Improntas, etc.

      4. En este ultimo grupo incluiríamos bloqueos energéticos como Chakras Desbalanceados, Fugas Energéticas, Fisuras en el Aura, o Rotura del Cordón Dorado.

 

yo superior

 

¿Qué es el Yo Superior?

     El Yo Superior proviene de lo que llamamos “La Fuente”, “El Todo”, “Lo Absoluto”, “El Origen” o “Dios” dependiendo de la cultura o creencias de cada uno. Para entender mejor este concepto hay que aclarar primero que el Ser Humano se compone de tres partes: el Ser o Yo Superior,  el Alma o Espíritu y un Cuerpo Físico.

     El Yo Superior es un Ser consciente, de un determinado nivel evolutivo marcado por el nivel evolutivo del alma y creado directamente desde la Fuente primaria y original. Esta Fuente u Origen que creo los universos y las galaxias, también generó, genera y seguirá haciéndolo, millones y millones de “pequeñas entidades individuales” que son las que experimentan la evolución dentro de estos universos, galaxias, sistemas solares, etc. A estas pequeñas entidades le llamamos nuestro Yo Superior porque nos resulta de fácil comprensión, aunque cada cultura o religión lo denomina de diferente forma. Así pues estamos hechos de la energía infinita que emana la inteligencia infinita que es la Fuente, y que algunos dicen que es amor o luz.

     Cada Yo Superior, cada Ser, es manifestado desde la Fuente para que inicie un camino evolutivo y traiga experiencias y crecimiento de vuelta al Todo, en una constante retroalimentación de experiencias.

     El Yo Superior es la parte de nosotros que no está encarnada y permanece “estática”. Se puede decir que somos nosotros en otro plano y ese es el lugar adonde el alma debe llegar cuando evolucione lo suficiente para fundirse con él y reintegrarse en la inmensidad de la creación, antes de iniciar de nuevo el mismo ciclo evolutivo. Todas las criaturas vivientes, cada entidad de la creación, tiene una parte de sí misma en un plano superior desde donde “planifica” todo el proceso evolutivo, desde que ocurre la separación de la Fuente hasta que regresa a ella. Es por eso que algunos llaman a esto “el camino de regreso a casa”. El alma como proyección de esta energía que es el Yo Superior, es la parte de nosotros que encarna y que está activa para poder vivir las diferentes experiencias, es a través de ella que el Ser  puede experimentar. Para ello el alma necesita un vehículo físico, diferente cada vez dependiendo de su conciencia y nivel de evolución. Así utilizara diversos “trajes” como piedra o mineral, planta o animal y finalmente cuerpo humano…