Descodificación Biológica

“La enfermedad es el esfuerzo que hace la Naturaleza para curar al hombre”

Carl Gustav Jung

¿Qué es la Descodificación Biológica?

Ésta es una técnica de acompañamiento que nos permite llegar al origen de un síntoma ya sea físico, psíquico, de conducta o existencial, con el fin de resolver el conflicto que lo ha creado.

Excepto en las situaciones que podrían denominarse externas como traumatismos por accidentes, envenenamientos o contaminación, el origen de la mayoría de los problemas suele estar relacionado con las experiencias de vida de la persona. Incluso si profundizáramos en esas situaciones llamadas externas, terminaríamos encontrando un patrón que nos desvelaría el por qué la persona atrae a su vida ese tipo de situaciones y no otras, pues probablemente encontraríamos algo vivido como traumático en su infancia, el parto, el embarazo, el momento de la concepción, la vida de sus padres o incluso de sus antepasados, que está pidiendo ser liberado y lo hace a través de repetir una vivencia concreta.

La Descodificación Biológica se apoya en los preceptos establecidos por el Dr. Ryke Geerd Hamer en la Nueva Medicina Germánica y sus 5 leyes biológicas.
Al contrario que la medicina tradicional o alopática que se enfoca en curar el síntoma y no lo que lo causa la Nueva Medicina Germánica postula que todo síntoma o enfermedad tiene su origen en un Conflicto Biológico o Bioshock.

Un síntoma siempre busca expresar lo que ha quedado bloqueado y reprimido, unas veces lo hará en forma de enfermedad, otras creando un trastorno del comportamiento y otras en forma de limitaciones que hacen que nuestra vida no funcione, tal como una incapacidad para tener hijos, encontrar trabajo o pareja, dificultades con el dinero… porque algo duele cuando está inacabado y hay una necesidad de completarlo, de modo que la experiencia sigue activa hasta que de alguna manera se termine.


Ejemplo: Mi bisabuelo tenía dinero guardado en casa y un día entraron unas personas que le agredieron para robárselo todo, desde entonces en mi sistema familiar existe la creencia a nivel inconsciente de que “tener dinero es peligroso”, por eso cada vez que yo tengo algo ahorrado aparece un gasto inesperado y soy incapaz de retener ni una pequeña suma de dinero, salvándome así de un supuesto peligro.


El Dr. Hamer habla de la enfermedad como un Programa Biológico de Supervivencia que se activa cuando hay un Bioshock, y ocurre simultáneamente impactando en la psique, que a su vez es detectado por el cerebro y se refleja en el órgano correspondiente. Es decir, cuando el cerebro se encuentra en peligro por el estrés vivido, transmite la responsabilidad de evacuarlo al órgano más idóneo para realizar está función. Teniendo en cuenta que cada órgano del cuerpo tiene una o varias funciones específicas, estas se verán alteradas produciendo más o menos actividad cuando la psique viva algo que la desestabilice en un instante concreto.


¿Qué es un Conflicto Biológico?

Según El Dr. Hamer todo síntoma tiene su inicio en el momento en el que la persona vive un evento para el que no está preparada, a esto le llama Conflicto Biológico o Bioshock y cumple las siguientes características:

  • lo vive como algo inesperado
  • de manera dramática
  • es una situación para la cual no encuentra solución
  • y no puede expresar lo que siente en ese instante

No todos los conflictos llegan a ser un Conflicto Biológico, solamente los que producen síntomas, y sólo aparecerá un síntoma si la persona no tiene recursos para afrontar el estrés que vive en esa situación traumática.

Cada síntoma sigue una lógica biológica que está en relación con la función biológica del órgano implicado. Seguir esta lógica nos permite explicar cómo ha vivido la persona una situación estresante y porque tiene un síntoma y no otro.


Ejemplo: Una persona que no entrega a tiempo un trabajo solicitado y su jefe le riñe, podría vivirlo como una desvalorización “no soy suficientemente bueno” y hacer un síntoma en el sistema osteomuscular, vivirlo como una falta de tiempo “no llego a todo lo que quiero hacer” y se afectaría la tiroides o vivirlo como una gran carga y desarrollar una dorsalgia (dolor en la espalda)


Así pues lo importante no es la experiencia vivida en sí misma, si no como lo vive la persona. Y esto estará condicionado por el mapa mental de cada uno, sus creencias, su cultura, su educación, etc.

El sentir vivido a nivel físico en el instante del shock queda memorizado y podrá ser revivido de manera idéntica en todas aquellas situaciones en las que el inconsciente percibe como similares. Sin embargo, es posible desactivar estas memorias liberando la emoción visceral, y cuando esto sucede el síntoma cambia y se modifica hasta desaparecer.

La emoción visceral se guarda como energía acumulada en el cuerpo cuando se ha vivido algo desestabilizante. Está en relación directa con la manera de vivir los acontecimientos, y queda registrada mediante:

  • Un pensamiento que genera unos sentimientos
  • Todo lo que se percibe en ese instante a través de los 5 sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto)
  • La química en la sangre, pues según las emociones que se viven, el cerebro sabe qué tipo de hormona debe segregar (la adrenalina y noradrenalina ante un estrés que necesita una reacción inmediata, cortisol si el estrés es a largo plazo, o ante un estrés con dolor y violencia física, las endorfinas que anestesian y la dopamina que produce placer)
  • Además de unas sensaciones físicas concretas e identificables (calor en la cara, nudo en el estómago, presión en el pecho, escalofríos, piernas paralizadas, por poner un ejemplo)

Toda esta información configura un paquete sensorial, que etiqueta esa vivencia traumática y que le servirá a nuestro cerebro como alerta para identificar futuras situaciones de peligro, ya sea este real, imaginario, virtual o simbólico, pues así es cómo funciona el subconsciente. Y así, cada vez que el cerebro reconozca cualquiera de estos raíles o pistas, ya sea un olor, una palabra, una imagen, un sonido, que conecte con la vivencia traumática, saltaran las alarmas para ponerse a salvo.